Basta echar cuentas para dejar con el culo al aire ese argumento de que reducir a la mitad el número de diputados regionales es una necesidad económica. Dejar el parlamento regional en 25 diputados es una de esas trampas populistas con la que convencer a los ingenuos y a los memos que, en cuanto les mencionan la palabra ahorro responden como aquel perro de Paulov, babeando. Porque en realidad esa reducción solo persigue perpetuar el bipartidismo, blindar el poder con menos votos, facilitar la mayoría absoluta y excluir la pluralidad, y su único riesgo, el peor para todos, es garantizar la única alternancia de PP y PSOE, que ya se ha demostrado fracasada, en el mejor de los casos.
Es falso el ahorro, y lo es no porque en términos económicos no suponga ese chocolate del loro ahorrado, sino porque en términos democráticos reales es una mengua de pluralidad, un sistema que niega la representatividad a otros grupos elevando a más del doble el porcentaje necesario para verse representados a los ciudadanos que los respaldan.
El engaño, además, parece claro cuando en los presupuestos generales se ha incrementado la partida para pagar a los cargos de confianza, un gasto mucho mayor y más "dedocrático", que desenmascara los afanes de ahorro con los que envuelven la modificación estatutaria que esconde, no hay dudas, que PP y PSOE obtengan más con menos y que IU y UPyD, u otros grupos que fueran tomando peso en la región, obtengan menos o lo mismo, nada, con más respaldo electoral.
Calidad democrática progresivamente a la baja.
Lo dicen las matemáticas, mucho más fiables que los políticos.
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