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Thursday, December 19, 2013

CLARIFICADORAS RESPUESTAS (Página nº 2274)

Carmen Quintanilla

El miércoles por la noche, regresando de Madrid, compartía vagón con Carmen Quintanilla, presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso y diputada popular. Un día después leía sus declaraciones, tan clarificadoras, y que reproduzco aquí:

"¿Está de acuerdo con que Sanidad deje fuera de la reproducción asistida a las mujeres 'solas' y a las lesbianas?
Ha sido una decisión de la ministra de Sanidad, pero en ningún momento se habla de lesbianas. Se dice que no se va a hacer reproducción asistida a mujeres que no tengan pareja, eso es lo que dice la legislación.
¿Por qué? Porque es muy cara y porque antes de reducir un tratamiento oncológico, que cuesta mucho dinero, se reducen otros costos sanitarios, como la reproducción asistida. Cuando salvemos esta situación de crisis, volverá a ponerse para todas las mujeres.
¿No rompe eso el principio de igualdad?
No. Eso no es un principio de igualdad. Es un privilegio que había reconocido la legislación sanitaria en España. En este momento cuesta muy caro y ese privilegio se quita. Es que algunas veces confundimos privilegios con derechos. 
Los derechos son derechos...
Los derechos son derechos fundamentales reconocidos en la Declaración de los Derechos Humanos, en la Constitución española y en las leyes. Lo otro es ampliar unos tratamientos. La reproducción asistida pública es muy cara. Tú te la puedes hacer, pero privada."
Acabáramos, resulta que tener hijos, cuando no se puede por causas naturales, es un privilegio y por lo tanto solo debe reservarse a los privilegiados porque son estos los que se lo pueden pagar. Bien, muy bien, en un país donde la tasa de natalidad es de las más bajas del mundo y del que todos los especialistas avisan que constituirá un gravísimo problema social, ayudar a que personas tengan hijos en la manera que pueden tenerlos es un privilegio.

Es más, en un país donde, según el último dato, por primera vez en décadas los fallecimientos superan a los nacimientos, querer tener un hijo cuando nuestra naturaleza lo impide es un privilegio que se ha de reservar a quienes se lo puedan financiar.

Un país cuyas políticas de familia son tan pésimas, a pesar de existir avances en las últimas décadas, se queja después que nos enfrentamos a una pirámide de edad invertida que hará que trabajemos durante más tiempo, que tengamos un sistema de pensiones insostenible, no solo no estimula con medidas favorecer la natalidad sino que castiga a muchas familias a no tener descendencia si no lo pueden conseguir por sus propios medios o mediante talón.

Pero además utiliza la trampa de compararlo con los tratamientos oncológicos que, evidentemente, tendrían la preferencia del personal, como si estos recursos se estuvieran sustrayendo solo a esos casos y como si no supiéramos que se está gastando dinero público en otras muchas cosas menos importantes que favorecer la natalidad, incluso la reproducción asistida, marcando que las mujeres solas o las lesbianas, según la mentalidad conservadora, no lo merezcan.

No diré nada más del resto de temas y las declaraciones de Quintanilla para no extenderme. Vale el fragmento expuesto para comprender lo clarificador del pensamiento político que nos gobierna. El que pueda que se lo pague, esto u otras cosas, y para el resto... ¡pues está claro!.


Enlace a la noticia:


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Thursday, December 5, 2013

¡CASTILLA-LA MANCHA REDUCE LAS LISTAS DE ESPERA HOSPITALARIAS A QUINCE DÍAS! (Página nº 2251)




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Saturday, September 28, 2013

ALGO NO FUNCIONA EN ESTE PAÍS (Página nº 2132)

Dejo esta viñeta de Malagón porque algo no funciona en este país:


Y esta otra de El Roto, por lo mismo:

Y otra más de Asier&Javier:


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Thursday, May 23, 2013

CONTINUARA... O DEL FINAL FELIZ PARA UN CUENTO DESGRACIADO (Página nº 1902)

Resulta que hace unos días contaba aquí un pequeño cuento:


Lo hacía a raíz de que algunas personas con hijos en edad escolar me contaran que se había suprimido la plaza de una de las tres pediatras que atendían en Daimiel. Hoy leo en la web municipal que tras "negociaciones intensas llevadas de forma expresa por el alcalde"(...) "se mantienen las tres plazas de pediatría que hasta la fecha venían funcionando repartidas, dos en el Centro de Salud 1, y otra más en el Centro de Salud 2-CEDT.

Es evidente que me alegro de que se revierta una decisión tomada previamente y que suponía, como ironizaba utilizando el cuento como recurso, un servicio peor al tenerse que atender los mismos pacientes con menores recursos. Y si el alcalde ha conseguido personalmente que la administración reconsidere la decisión pues sólo cabe felicitarle y desear que esa eficacia presida la mayoría de sus gestiones presentes y futuras.

Pero como se ha devuelto a las matemáticas lo que era de las matemáticas y 1+1+1 vuelven a ser tres, lo que cabe ahora es finalizar el cuento para hacer justicia a la situación:


"Erase un pueblo que tenía tres pediatras, o puede que tres médicos que actuaban de pediatras, y aunque en aquel lugar el número de niños y niñas no parecía menguar ni tampoco sus revisiones y enfermedades, lo que hacía pensar que todos ellos eran a cual tan necesarios como lo habían sido siempre, ocurrió que desde el castillo del señor Gobernador de aquel territorio se pensó que los niños y niñas no merecían tanta atención y que eso solo podía servir para que se criaran más débiles y enfermizos, y decidió siguiendo tal pensamiento que con dos únicos pediatras podría darse el servicio necesario, por lo que desterró de inmediato a uno de ellos. Y dado que con aquella decisión ahorraría algunos maravedíes tuvo a bien contratar, con ellos, a un juglar y a un bufón, de su confianza, para que le alegraran la pena de aquella decisión.

Pero quiso la mala fortuna que los niños y niñas del lugar, nada convencidos por el argumento del Gobernador, dieran en ponerse enfermos en la misma proporción y frecuencia que antes, desobedeciendo sus obligaciones de enfermar menos, y aunque acudían a buscar a los pediatras solamente conseguían tardar más en ser recibidos y tener menos tiempo de atención, lo que además de alargar sus molestias obligaban a ausentarse a sus padres mayor tiempo del trabajo, y aunque el malestar del populacho aumentaba a cada jornada el Gobernador iba exigiendo al juglar y al bufón que tocaran, cantaran y le divirtieran con mayor brío y tono para que no tuviera que escuchar aquellas protestas.

Sin embargo, y dado que el pobre juglar y el lastimoso bufón necesitaban de pequeños descansos para recuperarse de tan cansado esfuerzo he que aquí el Señor de la Villa aprovechaba tales pausas para hacer llegar al Gobernador que debía reconsiderar su decisión de forma que disminuyendo las protestas no le sería necesario obligar a los artistas a tal sobreesfuerzo y que devolviendo al pediatra suprimido ya ni tan siquiera necesitaría los servicios de aquellos cómicos de la legua.

Sea por cansancio o por propio convencimiento el Gobernador tuvo a bien hacer caso del Señor de la Villa y accedió a que el tercer pediatra volviera a su lugar, aunque para nada renunció a esos cargos de confianza que le deleitaran los oídos y en previsión de que los necesitara ante otras protestas de algún otro lugar.

Y así, los niños y niñas de la villa pudieron ser atendidos como siempre, sus familias cesar en las protestas y todos juntos vivir algo más contentos y un poco más felices, aunque no dieran los sueldos para poder comer perdices".

Enlace:



Monday, May 20, 2013

1 + 1 + 1 = 2, AL MENOS SANITARIAMENTE (Página nº 1895)

Os dejo un cuento a ver si os suena:

"Erase un pueblo que tenía tres pediatras, o puede que tres médicos que actuaban de pediatras, y aunque en aquel lugar el número de niños y niñas no parecía menguar ni tampoco sus revisiones y enfermedades, lo que hacía pensar que todos ellos eran a cual tan necesarios como lo habían sido siempre, ocurrió que desde el castillo del señor Gobernador de aquel territorio se pensó que los niños y niñas no merecían tanta atención y que eso solo podía servir para que se criaran más débiles y enfermizos, y decidió siguiendo tal pensamiento que con dos únicos pediatras podría darse el servicio necesario, por lo que desterró de inmediato a uno de ellos. Y dado que con aquella decisión ahorraría algunos maravedíes tuvo a bien contratar, con ellos, a un juglar y a un bufón, de su confianza, para que le alegraran la pena de aquella decisión.

Pero quiso la mala fortuna que los niños y niñas del lugar, nada convencidos por el argumento del Gobernador, dieran en ponerse enfermos en la misma proporción y frecuencia que antes, desobedeciendo sus obligaciones de enfermar menos, y aunque acudían a buscar a los pediatras solamente conseguían tardar más en ser recibidos y tener menos tiempo de atención, lo que además de alargar sus molestias obligaban a ausentarse a sus padres mayor tiempo del trabajo, y aunque el malestar del populacho aumentaba a cada jornada el Gobernador iba exigiendo al juglar y al bufón que tocaran, cantaran y le divirtieran con mayor brío y tono para que no tuviera que escuchar aquellas protestas."

Daimiel, según me cuentan, ha visto reducido el número de pediatras de tres a dos. 1 + 1 + 1 resultan, ahora, ser 2, y lo demás del cuento lo dejo para el buen entendedor.