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Thursday, November 28, 2013

LA CURIOSA HISTORIA DEL MURAL QUE MUCHOS VIERON Y NUNCA EXISTIÓ (Página nº 2239)

En ocasiones uno se lleva sorpresas sobre lo que ha escrito, y en este caso por intercesión de una fuente muy fiable que me saca del error, reconozco que termino pasando un rato divertido con la curiosa historia del mural de Ángel González de la Aleja, del que hablé hace unos días, que muchos recordaban y él jamás pintó:

En esa entrada, cuyo enlace pongo a continuación, escribía yo lo siguiente:


"También desapareció, bastante antes, y yo no lo recuerdo a pesar de estar en aquel local montones de veces, el que recibía a los clientes en la famosa churrería González, de cuya familia el pintor era miembro. La churrería ocupaba, como se ve en la foto, el extremo de la plaza, donde hoy se ubica el Banco Popular, y en aquella época era lugar imprescindible de donde partían autobuses cargados de viajeros que previamente hacían espera confortados por el café, el chocolate y los churros que allí se servían. Y aunque hemos de imaginar que para el mural no era el mejor ambiente flanqueaba con esplendor a los clientes arropando su llegada o partida."


.Pues bien, después de sacar el tema con una serie de personas de mi entorno, algunos recordaban tal mural, su ubicación concreta, y en el propio hilo de Daimiel en el Recuerdo contiene comentarios donde se da por hecho su existencia y hasta su rememoración:

Una pena los murales de Angel Gonzalez, el de la churreria de la plaza, el del bar España, desaparecidos. ¿El de los Pinos está pintado en la pared o en algún soporte?


 Me gustaría saber quien puede tener fotos de los dos murales el de la churrería y el del bar España



 Gracias Juanjo , no sabia que al final se cargaron el del bar España. Yo me acordaba de un debate que hubo cuando la renovación del bar , pero no sabia que habían hecho esa barbaridad.
A cuento de esto creo recordar el de la churrería del Churri . Que barbaridades se han hecho.


Pues bien, como escribí, yo no recordaba tal mural pero no se debía a mi mala memoria sino a que, sencillamente, nunca existió esa obra del gran pintor daimieleño, a pesar de que algunos estuvieran seguros de haberla visto.

Sin embargo hay otra que nos pasó desapercibida, el mural que Ángel González de la Aleja que pintó en la Cooperativa del Campo "La Daimieleña" y que como pueden imaginar corrió igual fortuna que el del Bar España y del que ya habrá tiempo de hablar dentro de unas semanas.

Y uno más, de sus últimas obras, que es éste pintado en la residencia de mayores "La Masiega" y que junto al del Salón de Plenos puede ser contemplado por los daimieleños en todo su esplendor:


Tuesday, November 26, 2013

PATRIMONIO PERO MENOS (Página nº 2234)

Hace muchos años me decía un amigo, hablando de todo ese patrimonio nacional que, en ocasiones, muchas, se veía dejar a su suerte, que siendo imposible conservarlo todo sí que era necesario tener claro aquellas prioridades que por su valor o singularidad era necesario preservar. Y que aunque eso condenabas a iglesias, castillos, construcciones civiles, etc..., ya de por sí pasto de la desidia y el abandono, al menos podía dar oportunidad al resto de acceder a su salvaguarda, restauración o conservación para impedir que terminaran teniendo el mismo final que los anteriores.

Ya entonces tuve que darle la razón a pesar de que lamentaba que eso pudiera suponer la condena definitiva a una parte del patrimonio arquitectónico español, posiblemente el condenado de antemano por nunca haber sido protegido y favorecer que en esos momentos la ruina les hubiese condenado a desaparecer.

Ahora, siguiendo uno de los hilos de facebook al que pertenezco, el Foro de Historia de Daimiel, David Cejudo introducía esta misma reflexión y Juan Gregorio Álvarez, con la buena aportación de Ismael Martín, incorporaban ese otro valor patrimonial que es el bibliográfico a esa reflexión. Y dado que desde este blog ya se ha tocado muchas veces la cuestión incluso desde la conservación de otros patrimonios locales como los archivos fotográficos, las obras pictóricas, las entidades culturales o el patrimonio natural, pues cabe volver sobre este concepto.

Daimiel tiene ante sí el reto de preservar los valores patrimoniales que aún guarda. Y cierto es que algunos, como Las Tablas de Daimiel o la Motilla del Azuer, incluso poseen ya figuras de protección que las aleja, pero solo aleja, del riesgo inmediato. O la Venta de Borondo, a la que ser bien catalogado de interés regional no le ha ayudado en absoluto a garantizar su integridad, en una asignatura pendiente que deja mal a las administraciones. También las iglesias principales pueden sentirse a salvo de la especulación y la ruina. E incluso el Ayuntamiento dio clasificación de bien de interés municipal a algunas edificaciones como viviendas, fachadas o chimeneas industriales, aunque a alguna ni la salvó de la excavadora. O edificios modificados pero, con ello, amparados como el Instituto Laboral de Fisac, convertido en Centro del Agua, o la ermita del Carmen, hoy Centro Cívico. Sin embargo, a partir de ahí, deberíamos clarificar qué interesa preservar.

Cierto es que no todo lo antiguo es patrimonial y tampoco se puede caer en la locura de ponerse bajo protección pero, del mismo modo, hemos de ser conscientes de que corremos el riesgo de no dejar en pie ni una muestra de todo aquello. Por ejemplo, en tema que ya traté, remitiendo a otro blog local, de la catalogación y protección de los bombos daimieleños, hoy al albur de que sus propietarios hagan mucho, poco o nada por mantenerlos dignamente en pie. O, de nuevo planteado en ese blog, la conservación de algunas de las pequeñas bodegas caseras que albergan algunas viviendas y que van siendo presa del derribo. O algunas de las cuevas que encierran muchas de las casas daimieleñas que no fueron aún cegadas y que ofrecen el valor de hacernos entender cómo era la vida de nuestros antepasados. O los patios manchegos, ahora puestos en valor por Fedada, y de los que ya van quedando muy pocos. O las casas de labor, en extinción. O los molinos hidráulicos que perfilaban el Guadiana. O de las casas singulares, como ese palacete de Alvinesa, posiblemente condenado a la piqueta porque nadie ha empezado a plantear actuación alguna para salvarlo.

De todo ese patrimonio de arquitectura popular, y por extensión de la entrada lo he reducido a lo arquitectónico, habrá que decidir salvar aquello que mejor refleje lo que fuimos pero, desde luego, no consentir que todo desaparezca, porque la despatrimonialización es el primer pecado de la ignorancia.

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Monday, October 28, 2013

¿EL HOSTAL MADRID VA A SER REHABILITADO? (Página nº 2186)

Leo en facebook, de la mano de David Cejudo, la noticia de que ha sido adquirido el viejo hostal Madrid para su rehabilitación, lo cual en principio es una excelente noticia porque salva un edificio singular, vinculado a la historia reciente de Daimiel y que merece mejor suerte que el abandono o la destrucción. Lo que está por ver es que, además, pudiera rehabilitarse también con el uso que se le dio en su momento y pasar a aumentar la oferta hotelera de nuestra localidad.

El hostal Madrid, del que gracias a algún grupo de facebook he podido ver fotos de su interior, incluso ya cuando el abandono había pasado factura en él, tiene o puede recuperar el encanto que tuvo en su momento, un alojamiento señorial, con encanto, referente de la hospitalidad daimieleña, y si sus rehabilitadores tienen buen tino en la obra y la decoración será magnífico volver a reencontrarse con él, aunque debo confesar que pasé alguna vez con mi padre y no lo recuerdo apenas.

Yo, de momento, y pese a la alegría, quiero ser cauto y hasta no ver en qué queda esta noticia solo me conformo con el regusto de la posibilidad, no vaya a ser que luego no prospere y termine en un bloque de pisos anodino de tres plantas de fachada y duplex superiores remetidos.


La foto es de Andrés Niporesas en facebook:


Monday, June 10, 2013

LA MOTILLA DEL AZUER EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA (Página nº 1942)



A veces lamento acertar. Otras ponerme demasiado puntilloso. Pero lo cierto es que hace algún tiempo, el 5 de julio de 2012, escribí una entrada titulada "Una buena idea...¡pero con mucho cuidado!" en el que trataba sobre el anuncio de la intención del Ayuntamiento de Daimiel de hacer visitable la Motilla del Azuer y en la que expresaba que no bastaba hacerlo sino hacerlo bien, preservando las condiciones de esta emblemática edificación del Bronce, mimando las condiciones para que su accesibilidad garantice la integridad del yacimiento, reduciendo el cupo de visitantes al asumible para esa estructura cuya excavación no ha terminado y buscando la excelencia antes que la prisa.

Es evidente que el Ayuntamiento tiene cierto apremio en poder incluirlo como activo turístico, que la Junta de Castilla-La Mancha ha dado el visto bueno a costa de que no le cueste un euro y que los daimieleños y visitantes tenemos cierto deseo de poder acercarnos allí para disfrutar in situ de esa maravilla que alberga nuestro término, pero me temo que no vamos a hacerlo bien, que de nuevo la urgencia hace que declinemos responsabilidades y olvidemos aspectos fundamentales.

Hoy, en tablasdedaimiel.com, nos exponen la situación en la que se encuentra esta motilla, con zonas aún no consolidadas y, por tanto, que pueden verse afectadas por la puesta en marcha de su explotación turística, así como las actuaciones llevadas a cabo por el propio ayuntamiento daimieleño, los desencuentros con la Universidad de Granada y los profesores que han dirigido durante décadas los estudios y excavación y hasta el testimonio de uno de ellos, y lo cierto es que tras su lectura me he quedado hondamente preocupado porque, de ser todo lo contado allí cierto, y no tengo por qué dudarlo, me parece que estamos más cerca de la irresponsabilidad que del acierto, y nos jugamos patrimonio, ese que nos hemos ido cargando en los últimos cincuenta años pero que en este caso supone algo más grave porque estamos ante algo único que debe estar por encima de intereses sobre los que pese la inmediatez y la improvisación.

Dejo el enlace porque creo que es necesario leerlo y reflexionar seriamente sobre lo que está sucediendo:


Y me van a perdonar, ahora entiendo por qué las II Jornadas de Historia de Daimiel no se cerraron con la ponencia más esperada por todos, a priori, ya rotos los puentes para aquella fecha.

¡Esperemos no tener que lamentarnos nunca de esta decisión de abrir la Motilla del Azuer al público a toda costa!