Tras once años la sentencia del Prestige se queda nada. Otro soufflé judicial. Los vertidos sentenciaron a la costa gallega, a sus recursos y su belleza. Pero no pasa nada, y todo porque aquello parece ser que sucedió porque tenía que suceder y ni el armador del barco tenía responsabilidades en el estado del barco, al parecer, ni el capitán del petrolero sabía de la situación de la nave que gobernaba, al parecer también, ni nadie podía evitar que lo que sucedió ocurriera. Pues nada, estaba en el pésimo destino de Galicia que eso sucediera y el resto de personas a las que creíamos con capacidad para evitarlo han quedado libres de cualquier responsabilidad, como si lo ocurrido hubiera sido un tifón, un terremoto, una caída de un meteorito u un tsunami.
Pero lo cierto es que, sentencias aparte, y por lo informado durante estos once años, lo sucedido con el Prestige no hubiera ocurrido con otro barco de mejores condiciones, hasta el punto de que el gobierno inició procedimientos ante la justicia americana convencido de que el barco no reunía las condiciones para navegar.
El daño está hecho. Su coste estimado en 2000 millones de euros. Pero no va a pagar nadie de los responsables. Ha emergido el "Desprestige".

0 comments:
Post a Comment