A Cañas, el gerente del PP en Castilla-La Mancha, aún ni lo han cesado, a pesar de perpetrar la declaración más absurda y ridícula ante el juez Ruz y reconocer su firma en una falsedad. Ya saben, el tipo firmaba "recibís" de cantidades astronómicas que no recibía y que después de reconocer como posibles esas cantidades por algunos dirigentes regionales ahora todos niegan. Ya sabemos lo que significa que los políticos digan "colaboraremos con la justicia en todo lo que nos pidan", que justo entonces se pierden agendas, se borran discos duros y se pierde el sentido del ridículo al declarar ante el juez. Al menos admite que firmó los dos "recibís" de 100.000 euros y no sale diciendo que, como la "infanta", los firmaba de forma inconsciente.
Lo que está claro es que firmando ese "recibí" deja al descubierto las irregularidades que se producían y lo poco honesto de firmar un documento falso, aunque ya digo que ni lo han cesado fulminantemente. Y de la indignación me ha salido este doble sonetillo gerencial:
En la sede popular
un gerente castellano
firmó con su propia mano
un "Recibí" singular
por el que le han de entregar
ya más tarde que temprano
dinero que de antemano
nadie le piensa pagar
y el gerente, tan campante,
firma el recibí al instante
que acredita haber cobrado
y se va para Toledo
tan feliz por el enredo,
con menos que había llegado.
Lo peor de lo ocurrido
es que muestra a estas alturas
qué clases de caraduras
tienen peso en el partido
y hasta cuánto está podrido
y son sus cuentas oscuras,
llenas de falsas facturas
y falsos "he recibido",
aunque el juez no se ha tragado
nada de lo declarado
por este turbio gerente
que de una manera absurda
lanza esa excusa tan burda
como poco inteligente.
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