Quizá pasara desapercibido pero la réplica de Carmen Torija para salvar la que será nueva ley educativa fue bastante torpe porque la llenó de lo de siempre, demonización de la LOGSE y recurso a tópicos manidos, y todo ello no resiste ni el mínimo análisis. Ni la LOGSE fue tan malísima ni la WERT va a solucionar casi nada. Pero ambas, que conste tiene cosas bastante interesantes aunque naufraguen entre tanta mediocridad e ideologización.
La defensa que hizo, insisto, resultó bastante patética porque redujo una ley que ha introducido elementos necesarios como los valores, la transversalidad, el concepto de coeducación o el aprender a aprender, los apoyos, etc... a que los alumnos pasen de curso sin aprobar, algo que ni tan siquiera resuelve la nueva ley. La LOGSE ha sido una ley fallida, que yo también discuto en muchos aspectos, como que no fuera un modelo propio sino copiado, que naciera sin consenso político y al margen de los docentes,que bajase los niveles, que no tuviera un acompañamiento presupuestario acorde a su ambición, que no diera respuesta a las necesidades reales por no querer hacer los ajustes pertinentes. Pero el concepto que contenía era mucho mejor que su ejecución y esto último es la que le hizo fracasar.
La nueva ley también tiene aciertos, por supuesto, pero lleva el sello del fracaso porque, como la LOGSE esta LOMCE carece de un acompañamiento presupuestario acorde, tampoco da respuesta real a las necesidades de los alumnos, nace sin consenso y esquinando a los docentes, apuesta por reliquias ya superadas porque el esfuerzo no nace solo de la exigencia sino de la percepción de que dicho esfuerzo sirve para algo más que licenciarse y mirar el mapa de Europa, y ni siquiera la apuesta por recuperar una "formación profesional" parece ofrecer convicción. Y además, como modelo, tiene que ver cada vez menos con ese modelo que tanto se destaca, el finlandés, porque sólo vemos recortes de personal, recorte de recursos, recortes de ayudas y becas, recorte de autonomía de los centros, aumentos de ratio, y eso hace predecible no sólo que la LOMCE tenga un rechazo mayoritario sino que tenga corta vida y no cumpla expectativas ni tan siquiera en los aspectos que podrían resultar acertados.
Lo que tengo claro es que la concejal de Bienestar hubiera estado mejor callada porque su incursión fue torpe, cargada de topicazos, demostrando bastante ignorancia del asunto, y queriendo vender como bueno algo que desconoce si de verdad cree en la nueva ley.
Como siempre me dirán que no me adelante, que espere a los resultados, pero está cantado y yo harto de dar años por perdidos cuando veo la falta de criterio y que el análisis político de las leyes vuelven a quedarse en el "y tú más".
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