Nos guste o no al final los plenos terminan siendo lo mismo, fuego cruzado por la herencia recibida y por los recortes, con PP y PSOE metidos en esa batalla y con IU, pese a que acusa a ambos cada vez que tiene la palabra, como invitado de piedra en esa bronca revisitada casi cada sesión.
Y no es que se tenga que negar lo evidente, una gestión calamitosa de los anteriores gobiernos en cuestión económica ni los recortes y externalizaciones en los que se ha convertido la gestión de los actuales gobernantes. Como tampoco puede negarse la evidencia de que muchos de los males de ahora, como esa privatizaciones, vienen ya de bastante antes. Pero lo que da la sensación es de que les viene bien todo eso, que lo siguen rentabilizando a la hora de atacar y que no renuncian a esas armas, unos y otros, en vez de buscar lugares comunes de entendimiento, y no lo digo sólo respecto al ámbito local porque ya nos hemos acostumbrado a este ruido reiterativo en la región y el estado.
¿Cual es el problema? Pues que parece que entenderse es más difícil que atacarse y eso, por ejemplo, en la triple moción sobre "La Masiega" da una sensación de división, de hacer prevalecer los intereses partidistas sobre los generales, que da bastante pena. Porque puede que digan que por encima están los principios, y puede que sea así, pero nadie ha querido ceder un ápice para sacar adelante una moción común, para unir fuerzas, para mostrar un respaldo sin fisuras ante una situación que tiene sus culpables pero pagan los inocentes. Y si no hubiera sido por esa vuelta a la calma de la intervención del público lo cierto es que el colofón del pleno hubiera sucedido con ese nuevo enfrentamiento entre Leopoldo y Cristina que retrata la legislatura también.
La situación de la residencia "La Masiega" es grave en cuanto a la situación de los trabajadores y parece que el alcalde es más optimista que ellos aunque les pida tiempo, justo lo que menos parecen tener dada las circunstancias. La empresa se beneficia del trabajo de sus empleados para mantener cierta normalidad pero no cumple con sus compromisos laborales dejando sin cobrar varios meses a ese personal. La Junta no paga sus propios compromisos pero también se beneficia de que en la residencia se sigan sacando adelante el trabajo como si nada sucediera. Y curiosamente el eslabón más débil de esta cadena, el que está manteniendo la situación real con su labor, es el que no cobra, el que queda condenado a no poder resolver sus propios problemas que existen por falta de cobro de sus salarios. Y eso hubiera merecido y merece más acuerdo, más consenso, más compromiso de todos los grupos municipales representados en el Pleno y más sensación de unidad.
Mañana será otro día... otro día sin cobrar, claro, y poco amparo han recibido, a mi entender, quienes han venido al pleno para no sentirse tan desamparados por su situación laboral.
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