Respondo al siguiente comentario:
YO CUANDO ESTUVE EN EL COLEGIO, EN MI CLASE HABIA ASI COMO 35-36 ALUMNOS, Y DE ESA CLASE, QUE A DIA DE HOY SERIA PONER EL GRITO EN EL CIELO, HAN SALIDO ABOGADAS Y ABOGADOS, INGENIEROS, ENFERMERAS, LICENCIADOS EN EMPRESAS, FISIOS,ETC, Y NO TENEMOS EL RECUERDO DE ESTAR MASIFICADOS NI DESATENDIDOS."
Sí, yo estudié en el Colegio Infante Don Felipe, cuando en las clases había casi cuarenta alumnos, y también en mi promoción hay arquitectos, médicos, profesores, artistas, funcionarios, empresarios, sacerdotes, y presencia de otras profesiones no cualificadas e igual de dignas. También había habido algunos alumnos de ese grupo original que se habían ido quedando en el camino, repitiendo uno, dos, tres años.., abandonado en quinto, sexto o séptimo para ponerse a trabajar. Posiblemente a los mejores una clase tan numerosa apenas les perjudicara, al resto esa ratio excesiva, por más que fuera habitual, seguramente sí les resto opciones porque entre ellos había gente bastante válida que con grupos no tan numerosos se hubieran enganchado producto de mayor atención, y estos en el comentario que provoca esta entrada parece querer obviarse.
Sí, estudiábamos así, en clases donde el espacio era casi un milagro, y sin embargo, como chavales tampoco concedíamos a eso mayor valor porque estábamos a otra cosa, embelesados nuestros catorce años en amores infantiles y haciendo una pequeña fiesta de cada día. Pero cuando he tenido posibilidad de hablar con los profesores de aquella época, desde que trabajé en ese colegio en el 88 o en los últimos trece años, y cuando hablábamos de esta circunstancia solían decirme un "¿pero cómo podríamos?" y te puedo asegurar que ellos si admitían bastantes diferencias entre aquellas clases de 35/40 y estas de 20/25, y siempre favorables a la situación de ratios menores. Y además reconocían perfectamente los problemas que aquello acarreaba al compararlo con tiempos recientes.
Suele utilizarse ahora este argumento ahora que se apuesta por ratios más amplias minimizando el impacto que tiene o recurriendo a que los profesores quieren trabajar menos. Yo he tenido clases de 28 alumnos en el colegio en el 2003-2004 y clases con 18 en el 2010-2011 y puedo atestiguar que es un factor a tener en cuenta, entre muchos más, por supuesto, a pesar de que se pretenda trivializar, y desde luego para mis hijos, lo tengo claro, siempre preferiría una ratio más baja que estas que se están volviendo a producir.
Aquel octavo de Educación General Básica, donde yo era el nº 35 de la clase, es uno de mis mejores recuerdos escolares, lo tengo claro, y hasta me acuerdo con bastante precisión quienes éramos y hasta cómo nos sentábamos, con la fila izquierda, desde el punto de vista de los alumnos, ocupada por los chicos; la derecha por las chicas; y la fila central por los chicos en los primeros lugares y las cuatro mesas finales por chicas también. Pero también recuerdo algunos de los que compartieron clase con nosotros y, como digo, fueron quedando en el camino, y allí no había médicos ni arquitectos ni profesores, pero sí gente que en otras condiciones, al menos algunos, no hubieran repetido u, otros, no hubieran abandonado la escuela antes de tiempo. Al menos ese es mi convencimiento.
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