Voy a formular una elección tramposa pero real. ¿Usted que prefiere, suprimir la Granja Escuela de Daimiel o eliminar dos altos cargos de la administración autonómica?
Cuestan el mismo precio pero la rentabilidad social no tiene comparación. Dos altos cargos menos ni se notarían, hasta los podrían disimular en las empresas públicas al uso. Sin embargo diecinueve familias mantendrían su trabajo dando contenido a un centro como el daimieleño además de poner en valor sus instalaciones y servicios y generar ingresos para la economía local.
Pero además elegir entre dos altos cargos sin historia y un centro que forma parte de la historia reciente de Daimiel tampoco admite comparación posible.
Y si esos dos sueldos anuales, sin contar dietas y gaitas, garantizarían más que de sobra el mantenimiento de la Granja-Escuela incluso en las condiciones de infrautilización a que lo han sometido en los últimos años qué decir de la rentabilidad económica y social si apostasen abiertamente por él, lo promocionasen y fomentasen su uso desde la propia condición de granja-escuela y vivero para actividades de centros educativos, centro de realización de cursos, campus, congresos, reuniones, aulario para funcionar como centro formativo en algunas ramas de formación profesional, etc...
Algunos pensarán que sobrestimamos este recurso local pero puedo asegurar que sólo con los centros escolares y una buena promoción se ocuparían más de ciento cincuenta fechas porque, y lo he conocido hace tres y cuatro años, los chavales disfrutaban con el contacto con los animales, la elaboración de queso, la plantación de esquejes y plantones por ellos mismos, los talleres de concienciación sobre la naturaleza y el resto de actividades ofertadas de mano del los monitores y el personal del centro, y a un coste mucho más competitivo que el de granjas-escuelas privadas.
El problema es que la administración pone mucho más empeño en mantener esos dos altos cargos, o dos cargos de confianza, que creer en un centro con décadas de trayectoria. El verdadero problema es que hay más dinero para la endogamia que para la formación, para los puestos políticos que para los recursos públicos, para el enchufismo de los propios que para la oferta de servicios formativos y educativos. Y por ello esos dos altos cargos o esos dos cargos de confianza o esos dos asesores, que me da igual lo que sean quienes van a cobrar cuarenta o cincuenta mil euros por sus cargos prescindibles, van a mantener su puesto político de trabajo mientras se corre a cerrar la Granja-Escuela daimieleña, sin ninguna oportunidad y condenada de antemano por quienes para justificarlo la dejaron sin apenas actividad.
Pero repito, ¿usted qué prefiere?, ¿dos altos cargos menos y diecinueve familias más o dos cargos más y diecinueve familias sin su trabajo?
No sé cuál es su prioridad pero sé la del gobierno autonómico y sé la mía, justo la contraria.
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