Se veía venir, nadie ha luchado realmente por la Granja Escuela, a pesar de que todos digan haberlo hecho. Hoy mismo se ha dicho por los grupos municipales pero yo me atrevo a decir, con todas las letras, que no ha sido así, y tampoco quiero adornar los oídos de los trabajadores porque tampoco creo que ellos, globalmente, hayan luchado por la supervivencia todo lo que estaba en sus manos, y como no soy dirigente político no tengo por qué dar jaboncillo inmerecido.
La Residencia "Virgen de las Cruces" va a morir de "inanición", vaciada de contenido, abandonada a su suerte, porque no sé si no se ha sabido, no se ha podido o no se ha querido dar contenido real al uso de sus instalaciones, y desde luego en los últimos años su actividad ha sido residual básicamente porque se ha tenido esa intención evidente para justificar lo que ahora se anuncia, su cierre inminente para el próximo 31 de mayo. Y que nadie se extrañe porque esa es práctica antigua cuando el objetivo es justificar el cierre de una instalación o servicio.
Ahora vienen las prisas, la solicitud de una moratoria, el deseo de que se reconsidere el tema, cuando el aspecto moribundo del aspirante a cadáver mostraba señales palpables de estar más allí que aquí porque venían matándolo poco a poco, como bien saben los propios trabajadores que se daban cuenta de que así su mantenimiento era inviable y quienes podían darle contenido, la administración regional, ya habían dado el réquiem para esa muerte anunciada porque no sólo no estaban dispuestos a dinamizar el centro sino que no dudaban en bloquear las iniciativas de uso que debían pasar por ellos.
Por eso creo que la moción llega con el difunto encajado y amortajado, llega demasiado tarde porque ha sido desatendido sistemáticamente, escombrado en sus dolores, y ya no queda hálito que conservar. Y este alarde de respiración asistida que es esa moción unánime no logrará insuflar oxígeno alguno en sus pulmones paralizados.
He conocido a profesores que trabajaron allí siendo aún instituto de secundaria, trabajadores actuales incluso con vínculos familiares, y la enésima muerte de este centro, emblemático en su mejor momento, fue, precisamente, cerrar aquel centro de enseñanza, desposeerlo de su función primera. Por eso la Granja Escuela, que fue como la conocimos siempre, comenzó su profundo declive hasta que en los dos últimos años ha recibido la puntilla definitiva que acaba a fin de mes con un cierre tan temido como esperado.
No nos rasguemos las vestiduras, todos hemos sentido su decrepitud sin reaccionar. Se nos ha muerto en nuestros brazos. Deja un inmenso cadáver en instalaciones que serán, antes que después, carne de abandono, olvido y ruina.
* Por cierto, el año pasado escribía esto sobre la Granja Escuela. Es curioso el consenso de entonces y lo poco que se ha luchado ahora por su salvación pese a la moción unánime aprobada hoy aunque tras cierta poda que tanto incomodaba a algunos:
http://daimieldiario.blogspot.com.es/2012/01/antano-no-es-hogano-pagina-n-639.html


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