Por mucho que se empeñen los colegios no tienen una función asistencial sino educativa, pero al parecer esa obviedad resulta incomprensible para mucha gente que pretende que los centros de enseñanza cubran déficit sociales que escapan a su concepción.
Es llamativo, al menos para mí, que un certamen organizado por un Ayuntamiento termine siendo un pim, pam, pum contra los docentes, en una actividad que aparece tal cual, cada año, en las programaciones generales de los centros de Daimiel y son visados y validados por la inspección educativa. Y todo porque sale ese encono hacia una profesión tan digna como cualquiera y con unas condiciones laborales que vienen siendo similares desde bastantes décadas.
Yo no entro en que los edificios escolares alberguen cualquier tipo de actividad fuera del horario habitual de clases y a iniciativa del propietario de esos inmuebles, que es el Ayuntamiento, pero en lo tocante a la enseñanza reglada, gratuita, obligatoria, que consagra la Constitución corresponde a la administración educativa y al funcionamiento de los propios colegios establecer horarios, excepciones y la participación en actividades que se proponen desde otros organismos y asociaciones y que se adaptan a las condiciones y horarios que en ella se plantean, y pretender hacer creer que hay una maquinación de los docentes creo que solo parte del prejuicio previo ante todo lo que este tipo de trabajadores representa.
Puede que la solución sea renunciar a participar en el D'Opazo, eliminar actividades que no cuadren con los horarios establecidos, eliminar asistir a esas actividades que implican desplazamientos, como las promovidas por el Ayuntamiento (conciertos didácticos, jornadas del libro, talleres en el Centro del Agua...) o convocatorias que provienen del Estado, de la Junta o la Diputación, dejar de hacer excursiones. Aunque todas ellas, y otras más, suelen estar bien engarzadas en la programación y se realizan porque se considera que son adecuadas y positivas para su formación. Y cuando se participa en ellas el horario puede ser inferior al habitual o exceder ese horario escolar sin que ello condicione la participación.
Pero esa, en todo caso, puede ser la solución para los padres pero no para los docentes que creemos que este tipo de actividades son necesarias, indispensables, integradas en el aprendizaje. Y es que es la diferencia de ver el colegio como una guardería o verlo como un centro de enseñanza y aprendizaje, la diferencia entre pensar en uno mismo y pensar en global.
Y ahora me marcho, que empieza en un rato el "D'Opazo"
0 comments:
Post a Comment