Sunday, December 15, 2013

MALA PRÁCTICA (Página nº 2269)

Cada vez que voy al teatro, aquí en Daimiel, me enerva ver que parte de las entradas de favor que reciben los concejales terminan en manos de familiares o amigos. Y ya sé que es costumbre desde siempre y que se produce en muchos otros municipios pero eso no va a dejar de parecerme lamentable.

Yo pagué ayer veinticuatro euros. No aspiro a entrar gratis ni, por tanto, espero de nadie que me pasen sus entradas por la patilla, solo aspiro a que si para la mayoría de los ciudadanos supone un esfuerzo ir a taquilla y pagar por esa entrada y, pese a ello, acuden, no termino de entender por qué no han de hacerlo los miembros electos del consistorio. Y aún en el caso de que hubiera que aceptar la circunstancia de que se les otorgase ese trato de favor discutible por lo menos que fueran nominales y solo utilizadas, por lo tanto, por quienes les corresponde.

Lo curioso de todo esto es que, salvo excepciones, uno deja de ver a todos esos concejales por el teatro cuando ya han dejado de serlo, lo que es indicativo de que acuden no tanto por el interés del espectáculo en cuestión sino porque no les cuesta un céntimo ni a ellos ni a sus familias o amigos cuando son estos los que se aprovechan.

A mi juicio ésta es una de esas malas costumbres a erradicar. Quienes vayan que lo hagan porque les interesa y están dispuestos a hacer el esfuerzo económico que corresponde, y salvo excepciones como podría entender el del concejal de Cultura o, como mucho, el alcalde, no hay lugar a este reparto y uso indiscriminado que nadie parece tener interés en desterrar.

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