En una cosa estoy de acuerdo con Leo, la herencia recibida es la que hemos recibido todos, nos afecta a todos y nos tocará pagarla a todos, e independientemente de quienes gobiernen en los próximos años la acción de gobierno va a estar seriamente mediatizada, condicionada, por dicha herencia.
A partir de ahí la manera de enfocar este asunto puede ser más discutible cuando algunos, como los actuales gobernantes locales, la utilizan como excusa recurrente para justificar su inacción, aunque en parte lleven razón, y para atacar al PSOE como arma descalificadora, aunque también en este caso les acompañe parte de razón. Pero cabe algo más que parapetarse en la herencia.
Por otro lado el PSOE pretende minimizar la herencia recordando que ellos también heredaron y presumiendo de todo lo que han hecho para Daimiel a costa de incrementar esa deuda. No puedo olvidarme de aquella defensa que hizo el exconcejal Isidro Fernández de Marcos comparándolo con quien se compra una casa estupenda, con todas las comodidades y lujos y luego tiene que irla pagando durante décadas de hipoteca, porque precisamente ese es el error, haber hipotecado excesivamente al municipio con obras necesarias pero también otras prescindibles; con servicios necesarios pero también otros prescindibles; con esa propensión a no acomodar a la realidad las inversiones y caer en ciertos delirios de grandeza. ¿Para qué se quiere una casa con siete baños si sólo viven cuatro personas?, ¿en función de que alguna vez vivan quince cuando ni se da la oportunidad ni la circunstancia real?
La herencia está ahí. Leo promete recordársela a Cristina a cada ocasión y Cristina le achacará que siempre se esconda Leo en esa historia. Pero la herencia está ahí, insisto, como una realidad evidente, ni para cobijarse en ella ni para atacar desde ella, sino para manejar la forma de ir reduciéndola sin que paralice cualquier iniciativa, porque esa herencia recibida va a estar ahí durante muchos años y hace falta algo más que lamentarse. Porque, lo terrible, es que los daimieleños somos los herederos de esa deuda, no el PP ni quienes puedan gobernar en el futuro si no es el PP, y quienes la van a pagar son los daimieleños, y a quienes más perjudica que exista esa deuda es a los daimieleños. Aunque curiosamente los ciudadanos de Daimiel se quejan menos que el PP y utilizan menos que el PSOE este lastre que les ha venido a través de gestiones poco brillantes.
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