Wednesday, December 25, 2013

DONDE DIJE DIGO VUELVO A DECIR DIGO O SOBRE LA FUTURA LEY DEL ABORTO (Página nº 2283)

A veces, cuando uno quiere abordar un tema de actualidad, apenas necesita recurrir a lo escrito en el propio blog hace año y medio, y eso me sucede en este caso con el aborto cuando escribí la entrada siguiente:


Ha algunos les molestó la mención a la Obra pero queda claro, cuando las leyes más retrógradas salen de las manos de dos ministros afines a ella, que la relación no es inocente y que los políticos no se quieren desprender de ese condicionamiento cuando deben gobernar para todos.

Y ya es triste que la única cosa de su programa electoral que van a cumplir sea esta ley del aborto cuya mayor adhesión extranjera proviene de la ultraderecha francesa de Le Pen en tanto que los medios europeos hablan de retroceso e imposición ideológica y de forzar una situación que ni ocupa los intereses de los españoles prioritarios ni es demandada salvo por una minoría.

No quiero prolongarlo más y me remito a lo escrito en julio de 2012:

"No hemos votado al Opus Dei y, sin embargo, nos quieren hacer pagar su peaje constante. Desde hace demasiadas décadas nos cuelan sus peones en gobiernos de este país y tratan de imponernos su supuesta supremacía moral a cada oportunidad que tienen. Son, lo han sido siempre, el elitismo de una Iglesia que nos expulsa porque representan los valores menos válidos y comprometidos de ésta, porque nos encorajina con su "talibanismo" falso y sus golpes de pecho sospechosos, pero también porque siempre han pretendido manejar los hilos de este país siendo una casta dentro de esa otra casta política.


Ahora nos tratan de sacudir con esa "gallardonería" que quiere imponer un aborto restrictivo, incluso eliminando ese supuesto ampliamente aceptado en los casos de malformación o minusvalía del feto, y hacerlo en nombre de la ética para no tenerse que descubrir en sus verdaderos motivos, puesto que es ministro de un estado laico y ha de envolver sus intenciones con otro disfraz, lo cual si que no es nada ético, por cierto.


No hemos votado al Opus Dei, aunque se nos cuelen de rondón constantemente, y como no quiero deslenguarme dejo aquí una carta que firma Elisa Fernández Cooke, pediatra indignada, y que comparto por entero:

  Querido Señor Gallardón:
Soy una médico pediatra que acaba de terminar una guardia de 24 horas sin dormir y mi capacidad de entendimiento puede estar algo mermada pero… ¿He entendido bien?. ¿Va usted a obligar a mujeres a tener hijos con malformaciones graves para luego abandonarles a su suerte sin ayudas económicas para la mayoría de estas personas?.

Como pediatra he conocido a muchas familias con hijos nacidos con malformaciones graves, bien porque no se conocía su condición antenatal o bien porque los padres, conociendo la malformación, decidieron voluntariamente seguir adelante. Le puedo garantizar que en los casos graves los pacientes y sus familias pasan auténticos calvarios con múltiples cirugías largas y complicadas y con largos periodos de estancia en unidades de cuidados intensivos para luego ser dados de alta con secuelas y tener una calidad de vida, en muchos casos, nefasta. Usted habla de derechos, si hubiera vivido de cerca algún caso sabría que estos niños sufren mucho física y emocionalmente y desgraciadamente, precisamente por ser niños, en algunos casos son objeto de ensañamiento terapéutico por no querer rendirnos a su enfermedad. La mayoría de estas familias acaba desestructurada con problemas de salud física y mental y con problemas económicos por no recibir suficiente ayuda por parte de las administraciones. Le invito a que pase el postoperatorio de una cirugía cardiaca de una cardiopatía compleja en la unidad de cuidados intensivos (pueden ser meses) día y noche con una familia para saber de qué estoy hablando.

Ya dejando de lado mi parte humana y médica y poniéndome en la postura política (que afortunadamente no soy) esta medida ahorrará dinero en abortos practicados por la sanidad pública y ganará votos conservadores (además de desviar la atención) y como no van a dar ayudas a las familias no supondrá mucho gasto…pero las cirugías, estancias hopitalarias, consultas, rehabilitación, bajas por depresión paternas, etc… cuestan mucho, mucho dinero, se lo digo en el idioma que entiende.
Hasta ahora llevo los recortes con indignación como el resto de los españoles e intento no opinar de economía porque no es mi campo. Hasta hace dos días no sabía lo que era la prima de riesgo. Ahora ha entrado usted en mi campo y sólo puedo sentirme frustrada y con ganas de llorar.

De verdad que como ministro de justicia ¿no tiene nada mejor que hacer? Hay muchos ladrones, defraudadores y demás calaña (no tiene que buscar usted muy lejos) que deben responder ante la justicia y los ciudadanos. Céntrese.

¿Le había dicho que estaba saliente de una guardia de 24 horas? ¿sabía que según las leyes europeas es ilegal y en España nos las saltamos a la “torera”? ¿algo que opinar como ministro de justicia?. Es demasiado fácil hablar desde la ignorancia.

Una Pediatra con ganas de llorar."

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