Monday, December 2, 2013

EL MISTERIO DE LAS ESTAQUILLAS (Página nº 2246)

El título es casi de cachondeo, la verdad, pues no sé si hay misterio o no lo hay, pero es que me ha llamado la atención la insistencia de Galo con lo que ha podido hacerse con la madera del árbol talado en el Parterre y que ya fue objeto de pregunta en el pleno pasado.

Galo, que se ha autodenominado desconfiado o tontaco, vuelve a preguntar porque, al parecer, no le satisface la respuesta recibida en aquella ocasión aunque no ha explicado sus razones para la insistencia, y en eso hubiera estado bien que motivara más el motivo de tal pregunta.

Y dado que escribo sobre la marcha espero escuchar la respuesta para continuar...


...y una vez escuchada no sé qué demonios se traen entre manos Galo y Gregorio porque ni uno dice todo lo que sabe ni el otro contesta todo lo que sabe tampoco.

Total, un misterio, que da igual que sea de las estaquillas, de la leña o de lo que sea.

*

Y a vuelapluma sale un sonetillo:



¡Doce mil kilos de leña, 
caramba qué maravilla,
que ahora son para estaquillas
como el concejal reseña!

y a Galo, para más seña, 
le sale el punto cotilla
e insiste, desde su silla,
y en repreguntar se empeña

pues le tiene en duermevela,
¡tanta estaquilla no cuela!,
esto que le quita el sueño,

pero Gregorio le apunta
que contesten la pregunta
esos de Cuarto Milenio.

*


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