Los dos ejércitos llegaban a la zona de combate sin alardes, quizá aparentando no debilidad pero sí, al menos, poco poderío. La zona de conflicto era un pleno ordinario descabezado de una de las mociones y no parecía bastión para exhibir todo el potencial. Sin embargo, fuera de ese aspecto nada intimidatorio, unos y otros habían escondido sus pertrechos explosivos intentando poder sorprender al adversario y confiado en encontrar su vulnerabilidad sin prever respuesta a su ardid estratégico. Así pues, sin saberlo, ambos rivales traían una artillería cargada de citas, de aquellas recogida entre actas y hemerotecas y capaces de confundir y hasta desarmar a sus antagonistas. Pero curiosamente los dos contrincantes habían elegido el mismo armamento, del que habían hecho enorme acopio, para lanzarlas con profusión intentando someterse mutuamente hasta la derrota.
Lo cierto es que tras algunos escarceos menores las tropas populares comenzaron su despliegue más serio lanzando una andanada de citas de Zapatero antes de soltar su artillería pesada citando, hasta varias veces, a la propia portavoz Cristina Maestre. En otra ocasión hubiera sido un ataque demoledor, puede que definitivo, pero las huestes socialistas venían bien preparadas y en el fuego cruzado también lanzaron una potente respuesta citando a Leopoldo Sierra y a Mª Dolores Martín de Almagro, y logrando cierto equilibrio en cada una de las escaramuzas a cuento del impacto de esas palabras recogidas cuando unos y otros defendían cosas contrarias a las de ahora. Es lo que tiene esa munición de hemeroteca y actas, que a menudo se demuestra lesiva, peligrosa, demoledora, y desarma al enemigo de turno sin demasiada capacidad de reacción.
Pero este frente ha conocido ya muchas batallas, suficientes para rehacerse hasta una próxima trifulca y sospechar del otro que pese a la aparente debilidad los tanques van plagados de armas en su interior que no dudarán en utilizar a cada nueva batalla. Porque ya no hay pie al armisticio, si acaso a mínimas treguas entre pleno y pleno para recargar energías, porque la paz se aventura... nunca, al menos con estos generales al mando, con demasiadas afrentas pendientes como para dilucidar el conflicto en otro campo de batalla menos guerrero. Y eso que la Batalla de las Pensiones, la de esta noche, tuvo su origen en un tercer ejército orillado y carente de citas para esta guerra.
Nota: Perdonar el juego literario bélico pero es que me cuadraba más plantearlo así y, es posible, que de esta forma quizá solo lo entiendan quienes han presenciado el pleno de hoy o lo han seguido a través de la radio o la televisión, y no servirá a quienes quieran enterarse a través de este blog.

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