En el pasado pleno municipal IU preguntó sobre el asunto del comportamiento de ciertas personas a raíz de la apertura de un 24 horas en la calle Jesús. En la formulación de la pregunta se informó de una agresión a un vecino al que se causaron lesiones de consideración, ruidos que impiden el descanso de los vecinos y suciedad en ese tramo donde, parece ser, cualquier portal sirve de aliviadero a los allí concentrados.
En su respuesta el alcalde, Leopoldo Sierra, confirmó la agresión, la molestias a los vecinos y el comportamiento que calificó de bochornoso. Incluso precisó las quejas de los vecinos y el hecho de que algunos de ellos hubieran trasladado su dormitorio a habitaciones interiores o que, incluso, estuvieran planteándose marcharse a otras zonas más tranquilas. También confirmó que el asunto estaba en el juzgado, que los tiempos en ese ámbito son los que son y que se habían mantenido reuniones con la Guardia Civil y la Policía Local en ese tiempo. Y se señaló que el local no podía cerrarse porque cumplía la normativa.
Bien, después de escuchar todo eso, me pregunté si de verdad se puede hacer tan poco. Y no me refiero al local y su cierre, sino al hecho de que en la calle rige una ordenanza municipal que se está incumpliendo, a mi juicio, pues el consumo de alcohol en ella no está autorizado y va sujeto a sanciones económicas para quienes lo hacen. Del mismo modo el alboroto, los ruidos, orinar en la calle, etc... son conductas no solo reprobables sino perseguibles por las propias ordenanzas municipales con multas que se contemplan en ellas, y aunque sea con carácter disuasorio pienso que se puede hacer más de lo que se planteó en la respuesta.
No digo yo que sea la solución, no es eso, pero desde luego la sensación que se percibía en la respuesta era de cierta impotencia y pienso, sigo creyendo, que debe haber herramientas y mecanismos para intentar minimizar los efectos, porque es bastante triste que las leyes en general coloquen casi siempre a los afectados en peor situación que quienes atacan la convivencia.
No sé si cuando llegue el frío la situación se moderará pero entiendo a los vecinos, me solidarizo con ellos como lo hace la propia corporación, pero pediría algo más aunque la justicia siga su paso lento y firme porque creo que la respuesta que esperan los vecinos también es que se pueda hacer más contra esta gente que desprecia de este modo la convivencia, el descanso y la integridad de quienes viven allí.
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