Sunday, October 27, 2013

EL CINE ES CARO (Página nº 2185)




Para quienes no tenemos un cine en nuestra localidad es evidente que sale caro, bastante caro, ir a ver una película en el sitio ideal para poder disfrutarlas, lo que al final se traduce en que no puedas ir tanto como quisieras y, por ello, la deserción de las salas añade como un elemento decisivo que sumar a otros. Porque, no nos engañemos, el cine hay que verlo en las salas de cine y a muchos aficionados nos han dejado huérfanos de él en gran parte de pueblos y pequeñas ciudades, obligándonos a tirar de coche, seleccionar muy bien qué películas ver al no poder prodigarse y disminuyendo considerablemente la asistencia a las salas respecto a otras épocas.

Pero el cine ha ido muriendo no solo por la aparición de la piratería, o por la falta de producto atractivo algunas veces, sino porque la propia industria se ha convertido en el mayor enemigo con una serie de prácticas endogámicas y monopolísticas que ahora agravan el problema. Y es que el problema no es que la gente no quiera ir al cine, el problema radica en que cualquier empresario que quiera poner en marcha unas salas no puede hacerlo porque se firman contratos de exclusividad en la exhibición de esas películas de mayor tirón y nadie va a apostar por hacer una inversión en la que no pueda poner el cine de estreno. Y la cuestión pasa, entonces, a ser un negocio restringido, para unos pocos, que necesita de mucha asistencia para dar rentabilidad, y el concepto es atraer a gentes de las localidades sin cines porque no es suficiente con los de la ciudad donde se ubica.

Además las distribuidoras siguen colocando paquetes de cine infumable, y que no llegan ni a exhibirse, que cuelan junto a las de mayor tirón publicitario y recaudatorio, lo que hace que el coste aumente y se repercuta en la entrada. Y si a eso añadimos la adaptación tecnológica a los nuevos sistemas de proyección no es de extrañar que el precio se dispare a esos 6'50 euros de Ciudad Real ( 8 para las de 3-D), que aunque son más baratas que en otras ciudades terminan resultando onerosas cuando sumas desplazamiento y picoteo para quienes nos acercamos desde localidades cercanas.

Creo que no se ha apostado por poner el cine más económico cuando, posiblemente, haría animarse a mucha más gente y, de paso, competiría con esa alternativa de verla en casa, con peores condiciones y calidad, aún más si optas por la pantalla del ordenador. Y la industria está perdiendo una batalla importante porque las nuevas generaciones van a dejar de valorar las verdaderas ventajas de la sala de cine que son su gran pantalla, el sonido, la gran sala a oscuras, la imposibilidad de abstraerse y distraerse con otros elementos, la voluntad de estar ahí por pagar esa entrada, y cuando pierdan eso ir al cine habrá perdido todo su aliciente y atractivo.

Ir al cine sale caro. Hoy mismo he ido a ver Gran Piano, dos personas, un viaje exclusivo para ello, gasolina, tomar algo después. Y a ese ritmo no voy a más de una o dos películas al mes. Y pienso que es el cine, la industria del cine, la que no quiere que vaya más frecuentemente no dejando que se pongan cines donde antes y siempre los hubo, haciendo que las entradas sean caras y consiguiendo que sopesemos otras alternativas de menos calidad pero más asequibles. Y si para colmo suben el iva, pues se vuelve un lujo.

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