¿Por qué en los plenos municipales de Daimiel el tiempo dedicado a plantear las preguntas es mucho más extenso que el dedicado a contestarlas?
A mi modo de ver personal entiendo que la mayoría de las preguntas no necesitan tanta introducción, sí algunas pero las menos, y que las respuestas merecerían no ser tan sucintas ni tan parcas. Hay cierto exceso de palabra al formularlas incluso haciendo confuso lo que se quiere preguntar y hay cierta economía de palabra en las respuestas que apenas ofrecen la información necesaria para responder a lo preguntado cuando, precisamente, quienes seguimos los plenos esperamos que la información sea lo primordial frente a esas preguntas.
Desde luego cada cual puede formular las preguntas como les dé la gana, adornarlas cuanto quieran, pero el efecto es de pesadez y cierta confusión.
Desde luego cada cual puede contestarlas como les parezca, reducir al titular la respuesta, pero el efecto es de incomodidad en contestar y en prisa para salir de la cuestión.
Ahora me dirá el de siempre que quién soy yo para determinar lo que debe durar las preguntas y las respuestas y que me presente, que es su "argumento" para no entrar en la cuestión. Yo no determino nada, solo hago hincapié en esa cuestión. Y los intervinientes no hablan para ellos mismos sino para los ciudadanos y de ese modo es mejor preguntas claras, precisas y concretas y respuestas adecuadas, explicativas y que informen, y esto no siempre sucede, y hoy, en diversas de ellas, tampoco.
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