Wednesday, September 18, 2013

DE NOVATADAS Y TOROS ALANCEADOS (Página nº 2120)

Recojo este comentario:

"Es curioso que te hagas eco de esto y de las novatadas que llegan a ser torturas humanas con gravísimas consecuencias no se diga nada. Demuestra la preocupación del hombre y sus prioridades. Dejando de lado otras y que nadie diga nada que no he manifestado nada a favor del toro de la vega. Solo he expuesto una realidad que aparece en la prensa igualmente estos días"

Das por hecho mis prioridades, lo que me parece cuestionable, porque ya hablé en su momento de las novatadas en el Diario Improbable, y uno, al menos, quiere tener la capacidad de elegir entre muchos temas aquellos sobre los que quiere escribir sin que signifique que los que deja no le importen más.

Tengo claro, en el asunto de las novatadas, que hemos asumido como convencional y normal algo que no lo es porque, en la mayoría de casos, supone someter a personas a situaciones denigrantes, arbitrarias y que buscan sobre todo la humillación cuando no cierto maltrato físico. Hay quien las defiende, de nuevo, sobre la idea de la tradición, algo que no se sostiene porque lo tradicional no tiene por qué significar que sea positivo sino acostumbrado.

En esto suele hacer mucho daño esa promoción que se hace con casos como los nuevos jugadores españoles en la NBA, o las clásicas películas universitarias descerebradas americanas, pero también el eco que se hacen los medios de algunas novatadas en los campus españoles en las que, incluso, los novatos parecen disfrutar de algo que, visto desde fuera, desagrada en algunos casos. Por no decir aquellas que deparaba la mili y que luego asomaban en cualquier conversación casi dotándolas de un valor saludable simplemente porque ya se habían sufrido y había que adornarlo. Y además cuenta con ese añadido de que los novatos aguarden a años siguientes para desquitarse de lo padecido.

Yo, por supuesto, estoy contra algunas de las novatadas que se basan, como he dicho, en la humillación de quienes las padecen porque no aportan nada y someten contra voluntad. Y me parece que ya hace años algunas facultades trataron de acotar este práctica o prohibirla, aunque otras sigan permitiéndolo.

No conviene nunca creer que la preocupación o la indignación por esa tortura a un animal como el Toro de la Vega se contrapone a la posición frente a otro tipo de vejaciones o torturas a seres humanos. A mí me importa mucho más el sufrimiento humano pero no se trata de elegir sino de ser consecuentes y entender que los padecimientos gratuitos no son asumibles en personas o animales, con la preponderancia que cada cual les otorgue, porque ya hay demasiados padecimientos inevitables que marcan las vidas de las gentes que nos rodean. Las novatadas no aportan realmente nada, ni como cultura ni como tradición, y el Toro de la Vega tampoco aunque ya he leído el interés económico que se mueve alrededor de ese acto pero, a mi juicio, ese argumento parece todavía más infame para justificar esa tortura para el negocio no todo puede valer.

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