Publicado hoy en Lanza, edición digital, y firmada por Belén Rodríguez:
Otros dos agricultores irán a juicio en la Audiencia Provincial por esquilmar el acuífero
La Fiscalía de Medio Ambiente de Ciudad Real tiene en el punto de mira a los malos regantes del alto Guadiana y lo demuestra con hechos. A primeros de octubre dos hermanos de Socuéllamos V.L.S. y S.L.S se sentarán en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial acusados de un delito continuado contra los recursos naturales y el medio ambiente por sacar agua en exceso para regar del acuífero 23, un delito por el que reclama para ambos cuatro años y seis meses de prisión.
El caso es exactamente igual al enjuiciado hace poco más de un año ante la Sección Primera del alto tribunal provincial, la misma que vera este nuevo, y que terminó con la absolución del regante infractor, arrendatario de una explotación en Herencia.
Sólo que esta vez las cantidades por las que se acusa a estos agricultores de haber delinquido contra el medio ambiente es mayor. Se supone que ambos, titulares de la sociedad Explotaciones E.B., extrajeron unos 400.000 metros cúbicos de agua de más de lo que tenían autorizado en el acuífero 23 (ahora Unidad Hidrogeológica 04.04) en cuatro campañas de riego, las correspondientes a los años 2006, 2007, 2008 y 2009.
Como en el asunto de hace un año el ministerio fiscal introduce una calificación alternativa de delito de “distracción de aguas”, penado sólo con multa de seis meses, “para el caso de no apreciarse en el comportamiento de los acusados la concurrencia de una situación de grave incidencia en el equilibrio del sistema natural”.
En el escrito de calificación al que ha tenido acceso este periódico la fiscalía apoya su acusación en un informe pericial en el que se determina que la importancia relativa de esta detracción equivale a un descenso del nivel piezométrico del acuífero de entre dos y tres metros y medio por año durante esos años, lo que equivaldría a una pérdida de posibilidad de inundación de hectáreas del parque nacional de las Tablas de Daimiel en las siguientes extensiones: en 2006, de 10,09 a 10,99 hectáreas; en 2007, de 11,77 a 12,75 hectáreas; en 2008, de 14,12 a 15,22 hectáreas y en 2009 de 11,78 a 15,39 hectáreas, lo que ha supuesto “un menoscabo para las relaciones ecobiológicas del parque. Con lo que debe considerarse como afección muy grave sobre la dinámica del acuífero y ecosistemas asociados”.
Una cosa es regar y otro, a mi parecer, y si la información es cierta, lo que hacían estas personas, esquilmando un bien común muy por encima de lo razonable. Ahora queda que la Justicia dictamine y trate de cumplir con su fin, ser justa.
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