Ya sé que molestó mucho la entrada de "El lobby local", que hubo quien quiso ver un ataque donde no lo había y que todo lo que tiene que ver con lo taurino solivianta, a partes casi iguales, a defensores y detractores, pero me ha llamado la atención que entre las no muchas novedades de la próxima feria dos sean vinculadas a los toros.
La primera ya se conocía, ese encierro infantil que se hará con toros inflables y en un recorrido por el parque del Carmen, y que se hace con la pretensión de promover la cultura del toro entre la chiquillería. Hay en él una conjunción entre diversión y valores de los que tengo mis discrepancias sobre los segundos pero que no quiero comentar porque cada cual entiende las cosas de una forma y parece imponerse justo la que no comparto aunque entienda que pueda ser bien acogida por mucha gente.
La segunda es la del uso de vaquillas en el Gran Prix, que ya había sido un éxito sin ellas pero que ahora se justifica como una forma de "refrescar el espectáculo". Y la verdad es que lamento que el supuesto refresco sea a expensas de estos pobres animales en vez de buscar otro tipo de alternativas igual de lúdicas pero sin que tenga que intervenir esas vaquillas. De nuevo una cuestión de valores en la que no nos pondremos de acuerdo y en la que perderemos quienes creemos que el maltrato animal innecesario el algo a erradicar.
Lobby o no, que para el caso es igual, estas fiestas vuelven a ser muy taurinas. Por cierto, que choca con una programación cultural bastante menguada y de la que ha sido ya desplazada la clásica obra de teatro, pero esa es otra cuestión, otros valores quizá.
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