Los políticos, además de generosos consigo mismos, que lo primero es lo primero, pueden ser muy generosos con los demás. Lo acabamos de ver: Rajoy le da todo el mérito de la crisis y el paro a los socialistas y Rubalcaba, en buena lid, le dice a los populares que los seis millones de parados son todo suyos. ¡Lo ven!, ¿no es maravillosa tanta generosidad con los oponentes?
Es lo que tienen la política, buena gente, generosa, desprendida, todo un modelo social.
¿Cómo es posible esta desafección ciudadana ante gente de tan altos principios y tan altruistas, dadivosos y desprendidos con sus enemigos hasta para darles todo y no atribuirse nada?
Y lo dejo ya porque esta hemorragia de sarcasmo me va a matar.

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